Chayanne, ¡Desde el alma nos cantó!

1 Sep 2018 – 5:27 PM

Por: Nataly Garzón
El recinto estaba lleno de mujeres – un 90% –. Mujeres que se sintieron quinceañeras de nuevo al escuchar “Tiempo de Vals”, y ver al artista bailar con una mujer que escogió dentro del público, todas estuvimos representadas, así solo una fuera la protagonista.
Chayanne o Elmer Chayanne Figueroa Arce, como aparece en su acta de nacimiento – y que pocos conocen su nombre completo – estuvo hace una década por Colombia y ya se le extrañaba. En mi caso esperé 25 años para verle, en su primera visita al país tenía 10 años y las boletas, como esta ocasión se agotaron con anticipación. Desde entonces le seguí la pista, a dónde iba, canción que sacaba, concierto en el que se presentaba, y, ¡hasta ahora le veo en escena y valió la pena, la espera!
Y es que, los conciertos de este multifacético artista incluyen una alta puesta en escena, coreografía impecable, escenografía acorde con el mensajes y eje del tour, bailarinas y bailarines esbeltos, y todo un despliegue de luces y video, para la satisfacción del público.
Todos llegaron puntuales, se escuchaban gritos, se cantaba un cumpleaños al fondo del recinto, fotos van, fotos viene, llamadas y comida, mientras se aguardaba la espera para que saliera a escena. Nada de lo que había en tarima oculto tras un telón gigante de color blanco, estaba allí porque sí, cada detalle fue pensado con milimétrica precisión, para que a cada corazón llegara el mensaje de cada canción.
La espera no fue larga, aunque en las entradas decía que el artista principal entraría a escena a las 10:00 p.m., creo que los gritos a coro, los aplausos y la algarabía en la que todos estábamos, hizo que saliera antes; 9:15pm y se escucha el tumbar de la batería y la guitarra eléctrica, y el primer verso de Torero, todos al unísono en grito y euforia tarareando junto a él.  Al finalizar este tema, lo primero que dice: “Hola mi gente bonita de Colombia” –más gritos– y continúa hablando, indicando que extrañaba el ajiaco, la arepita y el abrazo cálido de los colombianos –más gritos–
El recinto estaba lleno de mujeres – un 90% –. Mujeres que se sintieron quinceañeras de nuevo al escuchar Tiempo de Vals, y ver al artista bailar con una mujer que escogió dentro del público, todas nos sentimos representadas, así solo una estuviera allí. Por su parte, los hombres que acompañaban a sus parejas, algunos silenciosos espectadores, otros que cantaban igual o más fuerte que nosotras, se dejaron contagiar de la histeria colectiva y se bailaron hasta la última nota.
El recorrido de las canciones va desde sus lanzamientos discográficos en esta década hasta sus éxitos de los años 80. Como ya dije, arrancó con Torero (2012), llevando el hilo de su gira internacional Desde El Alma Tour 2018, continuó con: El centro de mi corazón (1992), Qué me has hecho(2017), Tu respiración (2014), y Boom Boom (1998).
Luego, hace un alto nuevamente nos saluda, se ríe y juega, lo veo como un niño que hasta ahora descubre este país y su gente, la esencia misma de los aplausos hace que esté más que feliz en tarima y de volver. Mientras habla, nos da un mensaje profundo “Del pasado aprendemos, pero hay que vivir en el ahora, y, ¡el Ahora es Bien Rico!” con esto último la fiesta se enciende y continua el recorrido por sus éxitos musicales.
Un siglo sin ti (2003), Popurrí de sus éxitos de los 80 Fiesta en América(1987), Palo BonitoTiempo de Vals, ¡histeria total!, Sentada aquí en mi Alma(2003), Tu pirata soy yo;  y de aquí en adelante mi corazón latió más fuerte, pues interpretó todas las canciones con las que le conocí y me volví su más fiel seguidora: Fuiste un trozo de hielo en la EscarchaMarineroEste ritmo se baila así, todos de su disco Chayanne (1984) y con el que vino por segunda vez al país en 1989. La primera vez fue con el grupo los Chicos.
De todo el concierto, lo que más me gusto y toco fibras, fue el instante en el que nos pide un alto, bajar los celulares y poder ver nuestros rostros y llevarse esa imagen en su corazón. Se sienta en las escaleras y respira profundo, disfruta el momento, y continua su relato: “me di cuenta de que, por tener el celular en la mano, hasta la hora de la cena, me estaba perdiendo de los momentos más lindos, de ver la sonrisa de quienes me rodean, de tener ese contacto cercano, así que empecé dejar el celular aún lado y a vivir más” indica Chayanne antes de seguir cantando.
Con todo el respeto lo dijo, insistía en eso, sabe que cada uno hace lo que quiere, aunque insistió en que no nos perdiéramos de vivir el momento un poco lejos de la tecnología, esa que nos acerca y nos aleja al mismo tiempo.
La emoción me sigue invadiendo mientras escribo y puedo seguir listando las canciones con las que continuó durante todo el concierto – un poco más de dos horas –  y aquí me quedaría hablando de los años en que salió cada éxito musical, citando los mensajes de este artista, que en todo momento mantuvo la energía y la rumba encendida. Una danza entre la balada, el pop, la rumba y la mezcla entre nuevos ritmos como el reguetón en su canción Choka – Choka, sencillo del 2017.
Lo que está claro ahora, es que tendremos para rato de este artista, se prevé que para el 2019 nos vuelva a visitar y esté en las ciudades de Medellín y Cali. Según comentó unos de los organizadores en conversación conmigo al finalizar el concierto.

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