Queramos o no, nos sabemos todas sus canciones. Ponemos la mano en el corazón para cantar “Fuiste un trozo de hielo en la escarcha” y se nos cae una lagrimita de despecho entonando “Y tu te vas”. Seamos honestos, ¿quién no ama a Chayanne?

“Desde el alma” es el nombre del tour que hoy tiene al cantante de vuelta por esta tierra. Con cinco presentaciones fijadas, el pasado 7 de noviembre se concretó el primer round.

En la primera fila todas se saludan. No es la primera vez que se enfrentan cara a cara con su ídolo. Se conocen de shows anteriores. Para esta ocasión y, como de costumbre, se organizaron para llegar con poleras, carteles y accesorios con el rostro del puertorriqueño. Unas son “Las Tremendas de Chayanne”. La más joven, dice Jenny de Lourdes, una de las integrantes, tiene 25 años. Mientras que la que lleva más experiencia en el cuerpo tiene poco más de 55 años, cinco años más que la edad del intérprete de “Dejaría todo”.

Dentro de este tipo de eventos, los cintillos con glitter son ley. Hoy, y gracias a un diversificado mercado “pirata”, al famoso pañito le salió competencia: los gorros estilo vaquero y las coronas de flores con y sin luces fueron parte del dresscode oficial de la noche.

Aquí los millennials saben que no son autoridad. La cita es con mamás, abuelas y tías. Pese a la tendencia, las mujeres de Elmer Figueroa (su nombre de pila) cedieron espacio a los sub 30 quienes hicieron de acompañantes o sencillamente asistieron bajo su propia voluntad.

La espera se hizo eterna. En las redes sociales se convocaba a las 21 hrs puntual, sin embargo, por motivos que desconocemos, el artista apareció con casi 20 minutos de retraso. Pero todo descontento que pudo provocar dicha demora, se olvidó en cuanto los primeros acordes de “Torero” comenzaron a sonar.

Y el inició se nutrió de una sucesión de hits. Los gritos crearon ambiente y la emoción se veía en las caras de todas y cada una de las fanáticas, quienes esperaron tres años para que su ídolo regresara a Chile. Un ensordecedor“mijito rico” se coreaba al unísono en el Movistar Arena. Palabra que, después de más de 45 shows en nuestro país, ya debe saber su significado de memoria.

Tímidas y otras algo desinhibidas, las asistentes ponían en práctica esos pasos que, junto a sus comadres, repiten al menos tres veces a la semana en la sede de la junta de vecinos. Chayanne era el profesor de zumba y, ellas, sus humildes bailarinas. 

Convengamos, Chayanne está como el vino. Sin necesidad de cirugías, se mantiene en su época de oro. Su envidiable movimiento pélvico conquistó corazones, y lo seguirá haciendo.

El peak melancólico se dio en un especial bloque acústico. En él, reunió canciones más cebolla. “Mira mi pecho/ lo dejo abierto/ para que vivas en él” cantaba en puertorriqueño, al mismo tiempo que se descubría su trabajado tórax. Afortunadamente (y pese al gran impacto de dicha escena) no se registraron episodios de euforia.

Y para concluir, un bailecito contenido al son de “Provócame”. Con un show de 1 hora 30 minutos aproximadamente, la estrella de la balada dejó satisfecho a su público.

Chayanne es una gran despedida de soltera. Saca a la luz ese lado coqueto de nuestras madres y abuelas. Despierta maripositas en sus seguidoras y las hace fantasear. Se vio a muchas de ellas cerrando los ojos, imaginando que Elmer las abrazaba por la espalda y les cantaba al oído. El cantante es pura pasión, y lo sabe.